La Estrategia Grid se dirige a las actitudes y conductas humanas: Según sean las actitudes, valores y creencias de un líder le llevan a diferentes comportamientos, que logran determinados resultados, y también, diferentes consecuencias en el ánimo de sus colaboradores.
Estas pueden ser, de frustración y hasta rabia, de temor e inseguridad, de indiferencia, y en algunos casos, de un sentido de realización por un trabajo bien hecho con el cual están comprometidos.
A estas actitudes, supuestos y valores, les llamamos la “Zona de Cambio,” el centro donde empiezan y se gestan los cambios.
Esta “Zona de Cambio” representa el núcleo más poderoso, a pesar de ello poco comprendido, en que se gestan los cambios. Somos capaces de desarrollar estrategias para elaborar un presupuesto, o lanzar un producto nuevo, o definir un nuevo procedimiento, porque todo esto es tangible-los recursos y los resultados pueden ser definidos y medidos.
En cambio, encontramos dificultades para definir las conductas y las relaciones interpersonales, porque son intangibles, aunque sus efectos sean perceptibles para el líder del equipo e incluso, para otros.
No es factible que los empleados puedan establecer criterios firmes para medir su propia efectividad, a menos que hayan recibido la formación necesaria.
Como consecuencia, empleados y organización, funcionan sin mayor consciencia de los efectos de determinadas relaciones interpersonales, actuando de manera intuitiva según sus valores, o a veces, apoyándose en prácticas pasadas, o simplemente en la lógica.
En esas conductas y relaciones donde subyacen las interacciones, que al final, crean ese “aquí se hacen las cosas así,”que es la cultura de la empresa.
La Estrategia Grid dirige los procesos al mejoramiento de las habilidades necesarias para relacionarse satisfactoria y productivamente, por ejemplo, la capacidad de dar y recibir retroalimentación objetiva y oportuna, defender razonadamente sus puntos de vista, confrontar abiertamente las controversias buscando siempre lo que “es correcto,” y otras no menos importantes dentro del perfil de un liderazgo sólido, que contribuyen a un desempeño superior.